Cultura y Tradición
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El juego de bolos a palma, como
se denomina a la modalidad que se practica en la comarca, ha sido tradicionalmente
la actividad deportiva de referencia para los habitantes del valle. Se
lleva a cabo en un "corro" rectangular de tierra, la bolera, que mide
ocho metros de ancho por treinta y cinco de largo. No es específico del
Pisueña pues se desarrolla con notable actividad en toda la Cantabria
costera y central. Casi una treintena de boleras pueden encontrarse en
la comarca, casi siempre en la plaza del pueblo y rodeadas de cagigas
o plátanos. Al margen de su función deportiva han sido desde antaño foco
de reunión y de tertulia de la comunidad campesina que se reunía en torno
a los bolos en el período estival para afrontar los momentos de ocio de
cada jornada laboral. Destacaremos por su longevidad la de Tezanillos,
la bolera más antigua de Cantabria, y por su estética la de Selaya, el
corro de La Colina, rodeado de centenarios plátanos frente al Palacio
de Donadío. Por su actividad merece especial mención la bolera de La Tapia
en Sobarzo, donde un grupo de entusiastas aficionados mantiene equipos
participando en prácticamente todas las categorías regionales.
El juego en sí es tremendamente complicado en cuanto a su ejecución. El objetivo es derribar el mayor número posible de bolos desde una distancia que oscila entre los catorce y los veinte metros con bolas esféricas de madera de encina cuyo peso ronda los dos kilos. Los bolos, nueve, se disponen en tres hileras separados entre sí 65 centímetros. Cada uno pesa algo más de 500 gramos y se levanta sobre un aro de metal o "caja". A la dificultad técnica del juego se le añaden después una serie de condicionantes estratégicos que lo hacen aún más complicado, por lo que su práctica a un buen nivel requiere varios años de experiencia. |
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El salto del pasiego surge a partir
de uno de los bártulos habituales de los pobladores de las zonas altas
del valle. Como el uso del cuévano para el acarreo de hierba, el "palancu"
resulta imprescindible en su atavío. El pasiego lo utiliza como arma de
defensa contra los animales, para cazar, transportar bultos y cortejar
a las mozas. Pero la función primordial del "palu" era salvar los muros
de piedra entre las fincas, o los obstáculos del monte en sus frecuentes
mudas entre cabañas. |
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Las amas de cría Otro aspecto relevante de la tradición
cultural pasiega lo constituyen las amas de cría. Se trata de mujeres
jóvenes que partieron hacia las principales urbes españolas en busca de
ingresos supletorios a su actividad campesina. El único recurso del que
disponían aquéllas que habían sido recientemente madres era la leche que
les sobraba tras amamantar a sus retoños, y dispuestas a agotarlo acudían
a criar hijos ajenos. Partían en algunos casos en grupo y una vez en la
ciudad se ubicaban en las plazas principales ofertando su servicio. Eran
mujeres rollizas y sanas, su tez sonrojada mostraba vitalidad e iban ataviadas
con largas faldas y pañuelo de seda a la cabeza. |
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Las ferias de ganado El ámbito ferial de la comarca, tuvo un
importante impulso a partir de la puesta en marcha de la línea férrea
que unía El Astillero con Ontaneda y que funcionó durante los tres primeros
tercios del siglo XX. |
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Fiestas populares SANTA MARÍA DE CAYÓN
SELAYA
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